¿Cuánto pagan en Medellín para silenciar a víctimas de curas pederastas?

Los vicarios generales

Las pocas familias de los sobrevivientes que denuncian son atendidas por el vicario general, el segundo personaje más importante de una curia después del obispo, y que es de toda su confianza y subordinación. En el caso de Medellín, durante el arzobispado de Alberto Giraldo Jaramillo (1998-2010), ese cargo lo ocupó Alfonso de Jesús Vásquez Benjumea, de 77 años, rector desde hace más de trece años del Seminario San José, uno de los cuatro centros de formación de sacerdotal que tiene la Arquidiócesis de Medellín.

Fue precisamente Vásquez quien, según una fuente protegida, organizó la logística de las cuatro millonarias conciliaciones, entre 2007 y 2008, y estuvo presente en ellas. Vorágine habló con el exvicario y lo negó todo. También dijo que jamás ha sido denunciado por abuso sexual. Sin embargo, una historia en nuestro poder lo desmiente.

Ordenado sacerdote en 1970, monseñor Vásquez ha ocupado 22 cargos en la Arquidiócesis, pero en once de ellos ”no se tiene documento de nombramiento”, Un patrón en las respuestas que da la Arquidiócesis de Medellín de casi todos los curas denunciados por pederastia.

Esas respuestas las firma hoy en día el actual vicario general de Medellín y párroco del Beato Marianito en El Poblado, Óscar Augusto Álvarez Zea, de 49 años y cura hace 25, que entre sus tareas como vicario recibe las denuncias contra sus colegas, las investiga y luego reporta a Roma.

Según una fuente protegida de Vorágine, Álvarez Zea compró por 20 millones de pesos el silencio de un adolescente con quien decía mantener una relación amorosa. Esto fue en 2012, cuando era párroco del Perpetuo Socorro en el barrio San Diego y canciller, algo así como un notario que, entre muchas otras tareas, firma con el arzobispo los decretos de suspensión de los curas infractores.

Después de nueve años en la cancillería, Álvarez pasó a la vicaría general en 2014 y hoy es la mano de derecha del arzobispo Ricardo Tobón para mantener a flote un entramado dedicado a encubrir a decenas de curas pederastas y abusadores sexuales de la Arquidiócesis de Medellín.

En las respuestas a los derechos de petición que le he enviado a la Arquidiócesis, en los que he indagado por 1.020 curas, él aparece inmaculado, sin faltas, lo mismo que su predecesor, Alfonso Vásquez Benjumea.

El archivo secreto revela más con lo que oculta que con lo que entrega. ¿Qué esconde el archivo secreto de la Arquidiócesis de Medellín?