fuera de cobertura

El barrio, ubicado en una zona céntrica de la ciudad, a unas 6 cuadras del Parque de la Libertad, queda a medio camino entre la bahía (la parte más baja y llana) y la cima de las lomas donde terminan las calles principales.

En la casa larga, amplia, con varias habitaciones, hay únicamente tres sitios exactos donde Ángela puede comunicarse: en la sala, en la ventana del cuarto del fondo y en la azotea. A simple vista se puede deducir que solo los muros interfieren en la señal de cobertura móvil.

“En la sala, pero pegadita a la ventana, o incluso a veces parada en la puerta. Y es una conexión con la que tú puedes ir y de pronto que te salgan unos mensajes, pero no es una conexión con la que puedes sostener una conversación, porque se entrecorta, explica Ángela. Y en el cuarto igual, si mandé algo yo dejo el teléfono y al poco rato vengo, ok, se enviaron. Pero ya te digo, no puedes chatear, no puedes hacer algo en el momento porque es imposible, mucho menos videollamadas”.

¿Cuántos clientes de Etecsa están pagando por un servicio que apenas pueden disfrutar desde sus propias casas? Justo el mes pasado, en enero de 2022, la compañía tuvo que emitir un comunicado para explicar una serie de quejas por conexiones más lentas de lo habitual. La culpa recayó en los repetidores de telefonía celular, que Etecsa los calificó de ilegales porque está prohibido su importación. Pero muchos de estos repetidores o amplificadores los ha vendido la propia empresa en sus oficinas comerciales, de marca Alcatel, a 69 dólares. Y la demanda ha sido tanta (lo que da cuenta de la cantidad de usuarios que tienen dificultades para conectarse desde casa), que la instalación de los repetidores está provocando, en efecto, interferencias en la señal.

Según el ingeniero en Telecomunicaciones y licenciado en Finanzas, Armando Camacho Costales, que lleva 15 años de experiencia analizando el sector, “no ofrecer telefonía móvil e Internet a la población desde hace décadas puede estar sustentado en consideraciones políticas, no técnicas o financieras”. Debido al pobre estado de la infraestructura para las telecomunicaciones en Cuba, soluciones como la de los repetidores apenas cubren una parte del problema, a la vez que generan otros.

Ángela tiene su propio repetidor, pero no es un equipo especializado. Es un teléfono celular, que lo ubica en un punto invariable de la ventana del cuarto, desde donde comparte la conexión por datos móviles para trabajar un poco más cómoda en la computadora. Ángela es psicóloga y codirectora de la revista digital Q de Cuir, especializada en temáticas LGBTIQ+. Un trabajo para lo que necesita, si o si, estar conectado el dia entero a internet. Entre ella y su novia se turnan para prescindir de sus teléfonos y compartir datos con la otra.

“Uno de los dos móviles está todo el tiempo ahí fijo y la persona tiene que estar por la laptop, que tampoco es adecuado porque hay cosas que se…