Estados Unidos en Latam: ¿relaciones ‘resetadas’?

PODCAST | Estados Unidos en Latam: ¿relaciones ‘resetadas’?

Washington sorprendió al enviar una delegación a dialogar con Maduro. Esa visita, combinada con otras a Centroamérica, parece presagiar un reacomodo urgente en la región, motivado por la crisis mundial. Hablamos de los recientes movimientos diplomáticos de la administración Biden en el hemisferio con Mauricio Sáenz, editor de Análisis de CONNECTAS, y Leonardo Oliva, de nuestra mesa editorial.

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En efecto, en febrero el Congreso encontró una iniciativa de ley presentada por la presidenta Shirley Rivera, del partido oficialista VAMOS, en la que decretará el 9 de marzo como el Día por la Vida y la Familia. La ley obliga además a los tres organismos del Estado a realizar actos conmemorativos que “resalten la importancia del respeto por la vida y la familia, el no aborto y el no a la violencia”.

Ramazzini explica que las iglesias ejercen su fuerza al disciplinar la vida cotidiana, para dar sentido a lo que según ellas deberían ser el rol de las mujeres en la sociedad y en la familia. Al conectarse con lo público, sin duda esa doctrina en leyes y políticas públicas. “De ahí que este espacio en donde el Estado se ubica, sea un espacio en disputa”, dice.

Esa fuerza quedó plasmada el mismo 9 de marzo, el Día por la Vida y la Familia, cuando los líderes de las iglesias y los directivos de organizaciones como AFI o el Congreso por la vida y la familia rodearon ostensiblemente a los tres poderes del Estado presente en la celebración. En esta actividad pronunciaron discursos transmitidos por los canales del Gobierno y las redes sociales, en los que consolidaron la reducción de derechos de mujeres y personas de la comunidad LGBTIQ+, al tiempo que invocaron a Dios en un acto político.

Como explica Ramazzini, “hay un miedo al rompimiento de la heteronormatividad y la autonomía de las mujeres porque implica perder privilegios en una sociedad desigual, patriarcal, racista y heteronormada. Esto se evidencia en la insistencia del modelo único de familia como mecanismo para el control de la sexualidad, en la negación del ejercicio de derechos sexuales y reproductivos, de la educación integral en sexualidad”. Y, como agrega la socióloga, “ubican al pluralismo como una amenaza potente a su noción de pensamiento único y su defensa de una forma única de ser, estar y vivir en el mundo, desde el miedo a perder privilegios y poderes. Y socavan la laicidad, cimiento de un Estado democrático”.

Stephanie Rodríguez, abogada feminista y miembro del Grupo Multidisciplinario para la Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos, explica que esto atenta directamente contra el Estado de Derecho y los principios de laicidad del Estado recogidos en la Constitución y en sentencias de la Corte de Constitucionalidad: “Estas han dejado claro que ningún funcionario puede utilizar el aparato estatal para fomentar alguna religión”.

“No sólo se está hablando de religión, sino de política de salud, de educación…Por esto ha sido tan importante, dentro de sus estrategias, ocupar abiertamente puestos en los tres poderes del Estado (…). Esto permite la cooptación de lo público, más allá de lo puramente coyuntural, y evidencia además, una agenda de largo alcance”, concluye Ramazzini.

Por eso, aunque el Congreso de la República archivó esa ley regresiva que había aprobado una semana antes, especialistas…