Hasta el cuello en el crimen

Ilustración: Erick Retana

Por Carlos Gutiérrez

Ocurrió en México una mañana de miércoles de septiembre de 2006. Un grupo de sicarios irrumpió en un bar de Michoacán, disparó al aire y vació el contenido de unas bolsas de plástico en la pista de baile: cinco cabezas humanas cercenadas.

La noticia sacudió a la nación al día siguiente. Para algunos, ese día marcó el comienzo de la ola extrema de violencia y criminalidad feroz que ha asolado el país. Por increíble que parezca, los cuerpos desmembrados en bolsas negras de plástico ahora son frecuentes en la escena diaria de México.

Lo peor es que estos incidentes se han extendido a otras regiones de América Latina. En Bogotá se han encontrado 23 cuerpos en bolsas de plástico y tirados en las calles de la capital colombiana en 2022. Esta situación también se ha dado en Guatemala, El Salvador y Paraguay.

Los cuerpos en bolsas son la cara visible y digna de ser noticia de una fuerte crisis de violencia en América Latina. A pesar de representar solo el 8% de la población mundial, un tercio de los casos de criminalidad en el mundo ocurren en la región, según datos publicados en 2020 por el Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la Universidad Nacional de Colombia.

Asimismo, América Latina encabeza la lista de las ciudades más violentas de 2021. “Los ocho primeros lugares de la lista están en México, y las 38 de las 50 ciudades del ranking se ubican en la región”, según InSight Crime. Fredy Rivera, académico y analista de inteligencia estratégica radicado en Ecuador, considera que no se debe hablar de un solo tipo de violencia en la región, sino de múltiples tipos de violencia, todas con causas diferentes y derivadas de problemas multinacionales. “Tenemos que salirnos del mapa político del mundo y prestar atención a los puntos calientes de concentración criminal, que frecuentemente están en las fronteras”, recomienda.

En un comunicado de prensa de marzo, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) afirmó que los elevados índices de violencia en México y Centroamérica “socavan el presente y el futuro de miles de personas en la región”. Más allá de los “efectos visibles, como los asesinatos”, la violencia “tiene profundos efectos invisibles: somete a personas, comunidades y familias a una situación de muertos vivientes”, Jordi Raich, jefe de la Delegación Regional del CICR para México y Centroamérica, especifica en el documento.

Estos países tienen algo en común: el auge de la delincuencia organizada, “que se ha apalancado en condiciones de pobreza y desigualdad, y en algunos casos, en el conflicto armado de las últimas décadas”, dice en un texto Héctor Hernández Bringas, investigador de la UNAM. publicado en Notas de población a finales de 2021. El investigador cree que ha surgido una “cadena de valor” en América Latina en términos de producción, distribución,…