Jimmy Iturri, el periodista boliviano que figura como beneficiario de una offshore

Iturri Salinas que hasta 2011 -según los documentos de respaldo que envió a Trident- ya sumaba 51 años de ejercer la abogacía y 35 años como asesor legal de la Compañía Eléctrica de Bolivia (COBEE), que electricidad a la ciudad de La Paz (Bolivia), decidió poner a tres de sus hijos, uno de ellos Jaime Reynaldo -conocido en Bolivia como ‘Jimmy Iturri’ -, como sus beneficiarios secundarios.

A los dos varones les asignaba el 33,33% de las acciones, respectivamente. Mientras que a la hija mujer, el 33,34%.

De los tres hijos que figuran como beneficiarios secundarios de Fufurufu Inc., Jimmy es la cara más visible de la familia Iturri Salmón, no solo por su oficio de periodista y ‘hombre de medios’, como se le ha empezado a denominar en la última década desde que se puso al frente de la televisora ​​ATB, sino por su cercanía con el círculo de confianza del expresidente Evo Morales.

A Jimmy Iturri se le hizo llegar un amplio cuestionario de preguntas, pero su respuesta fue general: que sus padres asumieron la titularidad de la offshore y establecieron que, de morir uno de ellos, el otro heredaría todo. “Y en caso de fallecer los dos recién mis hermanos y yo, como herederos, seríamos titulares.

Felizmente, mis padres aún están vivos, de manera que nunca fui propietario, mucho menos hice transacción alguna a través de Fufurufu Inc ”.

Dijo que con la constitución de esta empresa pantalla no se vulneró ninguna norma boliviana ni de otro país. «La finalidad de herencia a la que hace referencia, obviamente, no se cumplió ya que dicha empresa fue disuelta hace varios años», dijo sin especificar la fecha de cierre.

Cuando al padre del periodista, que ya bordea los 87 años de edad, se le preguntó por qué optó por un paraíso fiscal para administrar su patrimonio familiar y herencia de sus hijos, respondió: “Bolivia y varios países latinoamericanos sufren serios problemas de inestabilidad política de manera recurrente, la falta de institucionalidad y la corrupción son moneda corriente. Creamos el fideicomiso con el afán de resguardar los ahorros de nuestra vida para que sean un respaldo para nuestra vejez y herencia de nuestros hijos ”.

Explicó que Fufurufu Inc. permaneció activa “alrededor de 4 años” y que decidió cerrarla porque concluyó que “no era un buen vehículo para preservar el patrimonio”.

Tener empresas offshore no es ilegal, siempre y cuando sean declaradas y los propietarios cumplan sus obligaciones con el fisco de sus países. Para un experto en derecho tributario, que investiga la legitimación de ganancias ilícitas desde una entidad del Estado boliviano y que solicitó mantener su nombre en reserva, “es fácil para los propietarios de offshores señalar que las empresas no tuvieron movimientos o que sus transacciones fueron legales ”.

Si no rinden cuentas sobre cuál es el objeto societario de antiguas sociedades, dónde realizaron sus operaciones, por qué fueron …