La cultura

En una época de pausa mundial, todavía hay lugares que florecen con vida. La exportación de flores y orquídeas únicas sigue siendo un componente vital de la economía colombiana, ya que casi el 75% de las flores que se venden en Estados Unidos proceden del país sudamericano, según la agencia de comercio y turismo de Colombia. Y cada año, Colombia dedica una semana entera a estas brillantes delicias en su territorio, con flores en plena exhibición por toda la capital antioqueña de Medellín.

«Es una época del año que todos los ciudadanos esperan con mucha ilusión», dice Tatiana Jervis, profesora de la Colegiatura Colombiana de Medellín. «Recordamos nuestras raíces campesinas y honramos a las flores como uno de los mejores iconos que representan lo que somos».

La primera edición de la Feria de las Flores se celebró en mayo de 1957, y nació como una iniciativa del departamento de desarrollo y turismo local. La fiesta de las flores duró cinco días y consistió en casetas abiertas con presentaciones de flores, fiestas privadas y el Desfile de Silleteros, o desfile de flores. En el desfile, los floristas de la vecina ciudad de Santa Elena, un centro de producción de flores en Colombia, desfilaron por las calles de Antioquia con muestras de flores meticulosamente elaboradas atadas a sus espaldas.

El departamento de turismo ha dado en el clavo, ya que el festival es ahora uno de los eventos más populares de Colombia, con más de 26.000 visitantes que volaron a Medellín para disfrutar de los asombrosos arreglos florales sólo el año pasado.

«Medellín brilla en esta época del año», dice Libanier Vargas, autor e influenciador de Medellín. «El clima es cálido y soleado, toda la ciudad respira felicidad y, a través de nuestras flores, mostramos lo que somos como ciudad. Si quieres vivir la verdadera Medellín, ven a la Feria de las Flores».