Las ruinas del ocio en Cuba

U
n incendio destruyó el restaurante Moscú en 1989. Como si se tratara de una premonición del comunismo en Rusia, el lujoso Moscú con sus platos tradicionales soviéticos cerró sus puertas para no abrirlas más.

Han pasado 32 años; el tiempo y la naturaleza se han encargado de darle una visión post apocalíptica. Sus ruinas en peligro de derrumbe permanecen abiertas y sirven tanto de basurero como de refugio para quienes vagan en las noches.

Solo una cuadra lo separa de la icónica Rampa, sección de la avenida 23 del Vedado que comienza en la heladería Coppelia y termina en Malecón. Esta zona fue llamada en otro tiempo el Broadway habanero por la alta concentración de cines y vida cultural, pero hoy conserva poco de aquella luminosidad.

Sus aceras, consideradas una “galería al aire libre”, exponen 16 diseños repartidos en 180 mosaicos de quince reconocidos artistas cubanos; entre ellos, Wifredo Lam, René Portocarrero y Amelia Peláez.

Sin embargo, a pesar de que el proyecto fue declarado Monumento Nacional en 2014, muchas piezas muestran hoy un estado de conservación pobre. Algunas están desgastadas o han sido mutiladas como consecuencia de remodelaciones emergentes en servicios públicos de agua y electricidad.

Mosaicos de la calle 23 en La Habana. Fotos y collage: Walter Frieiro

En contraste, a solo unos metros del inicio de la Rampa, se levanta con capital 100% cubano el que será el hotel más alto de La Habana: “Torre K”, llamado así por estar situado en esa calle.

Mientras las obras hoteleras no se ofrecen ni en tiempo de pandemia, y se vislumbran lujosas instalaciones, nuevas o rescatadas, solo con fines turísticos, pocas instituciones culturales y de ocio nacen o resurgen en Cuba, aún más si estas se encuentran en sitios alejados del flujo de visitantes extranjeros.

Lo demostrar cifras oficiales publicadas por la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei). Durante 2019, el año anterior a la pandemia de COVID-19, el Estado cubano invirtió 3653.8 millones de CUP (Cuban Pesos) (146.152 millones de USD al cambio oficial) en servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler, mientras que a cultura y deporte destinó solo 73.7 millones de CUP (2.94 millones de USD).

La COVID-19 llegó a la isla en marzo de 2020 y cambió los ritmos productivos en todo el país. No obstante, la inversión en servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler aumentó a 4138.8 millones de CUP (165.552 millones USD). A su vez, a la cultura y el deporte se le asignaron 66.7 millones de CUP (2.66 millones de USD).

En algunos casos la solución para aquellos sitios recreativos y culturales en condiciones deplorables es convertir los inmuebles en centros turísticos, lo que supone que sus precios dejarán de estar al alcance de la mayoría de la población.

Ese fue uno de los destinos que tendrían las ruinas del restaurante Moscú. En un reportaje televisivo de mayo …