Saneamiento en ruinas. Gasto millonario tirado al caño en Puebla y Tlaxcala

Miguel recuerda con claridad la tarde-noche en la que comenzó el saqueo, era 2011. Escuchó ruidos en su campo de cultivo, muy cerca de su casa. Para no ir solo llamó a su vecino, un hombre mal encarado, dueño de un rifle que utiliza para protección de la familia ya que en la zona se refugiaban integrantes de bandas dedicadas al robo de combustible, que ordeñan ductos de Petróleos Mexicanos (PEMEX) . “Nos acercamos y vimos que afuera de la planta de tratamiento, a un lado de mi terreno, había un par de motocicletas y unos hombres”. Entonces arrojó una piedra y les gritó.

–¡Qué carajo quieren, váyanse! –Les dijo usando un tono de voz fuerte, pensaba que solo estaban ahí para drogarse.

–¿Qué, esto es suyo? ¿Qué chingada madre les importa? No se metan porque ese rifle no les va a servir de nada; váyanse o les metemos un tiro –obtuvo de respuesta.

Así, cuenta, comenzó el saqueo de material eléctrico, principalmente cobre, también aluminio y herrería, todo lo que componía a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Municipales (PTAR) de San Rafael Ixtapaluca, municipio de Tlahuapan, en Puebla, luego de un incipiente funcionamiento de nueve meses.

Hoy esa planta se encuentra en ruinas. No hay enrejado. Menos hay vigilancia y cualquiera puede ingresar; solo hay estanques con agua acumulada, de tono verde, con hierba alta y decenas de moscos, además de malos olores.

Testimonios obtenidos en las comunidades donde hay una PTAR explican que, después de que la autoridad municipal deja de operarlas -por no pagar el servicio de energía eléctrica, no darle mantenimiento, o por otros motivos-, las instalaciones se quedan sin vigilancia y son blanco de delincuentes que las saquean. Luego comienza el deterioro natural que las deja en ruinas.

Jesús Caballero cuenta que la planta captaba las aguas negras de la comunidad en la que, además vertían desechos de pequeñas lavanderías y maquilas dedicadas al lavado de prendas de vestir bajo el modelo de subcontratación, hasta que el municipio dejó de operarla por su alto costo de Operación.

“Hay desechos químicos por las tintorerías (lavanderías). Para prevenir infecciones como tal, sí, sí nos haría mucha falta su funcionamiento. Ya no hay tanto desecho químico porque el material ya viene teñido, pero sigue existiendo ”, agrega Jesús.

En la misma zona hay otras cuatro plantas más en ruinas: San Miguel Tianguistenco, Santa Cruz Otlatla, San Juan Cuauhtémoc y San Lucas El Grande, las tres primeras del municipio de Tlahuapan y la segunda de El Verde, todas en Puebla.

Este paquete de PTAR´s se construyó en los gobiernos de Mario Marín Torres, del partido Revolucionario Institucional (PRI), y de Rafael Moreno Valle Rosas, del Partido Acción Nacional (PAN), que gastaron 72 millones 847 mil pesos (3 millones 224 mil dólares), y como en la mayoría de los casos, dejaron de operarlas.

En esos sitios, así como en San Rafael Ixtapaluca, corren manantiales …